DESAFIANDO LA ZONA DE CONFORT

Cuenta la historia, que un rey recibió como obsequio, dos pequeños halcones, y los entregó al maestro de cetrería para que los entrenara.

Pasados unos meses, el maestro le informó al rey que uno de los halcones estaba perfectamente pero que al otro no sabía qué le sucedía, no se había movido de la rama donde lo dejó desde el día que llegó.

Encargó entonces la misión a miembros de la corte, pero nada sucedió. Al día siguiente por la ventana, el monarca pudo observar, que el ave aún continuaba inmóvil. Entonces decidió comunicar a su pueblo que ofrecería una recompensa a la persona que hiciera volar al halcón.

A la mañana siguiente, vio al halcón volando ágilmente por los jardines. El rey le dijo a su corte, traedme al autor de ese milagro. Su corte rápidamente le presentó a un campesino.

El rey le preguntó: ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo hiciste? ¿Eres mago?

Intimidado el campesino le dijo al rey: Fue fácil mi rey, solo corté la rama y el halcón voló, se dio cuenta de que tenía alas y se lanzó a volar.

¿Será que necesitamos que nos corten la ramita? Si insistimos en permanecer en nuestra zona de confort, no iremos muy lejos. Muchas veces tenemos la justificación perfecta para no hacer, para no crecer, para no arriesgarnos, para no vivir. Enfrentarse a lo incierto genera molestia, incomodidad, desequilibrio, pero también es un reto que también nos abre nuevas posibilidades, muchas de ellas mejores de las que pensábamos encontrar.

Muchas personas no son felices en el lugar en el que se encuentran o no lo son con la actividad que realizan y jamás moverían un solo dedo para cambiar esa condición, por miedo a equivocarse; aprendieron a resignarse porque es lo conocido lo que les asegura la tranquilidad. Para otros, el no saber lo que viene, es lo que genera esa adrenalina que les mantiene activos, en movimiento.

Ese sentimiento que nos protege y nos hace sentir seguros, también nos puede causar daño. La razón es muy sencilla, porque esa “seguridad”, significa estancamiento, nos negamos la oportunidad de asumir nuevos retos, de buscar nuevos estímulos, nuevos contextos. Vale la pena desafiar esa zona de confort, dejar a un lado los miedos, buscar nuevas experiencias y aprendizajes, si queremos obtener resultados superiores. No esperes a que todos los semáforos de la ciudad se pongan en verde para poder arrancar. A punta de timideces, es imposible conquistar el éxito.

 

Luis Tayron Losada Pedraza – DBA

CEO / Speaker – Consultant – Mentor – INTERNATIONAL CONSULTING GROUP

 

 

Nota: Los columnistas invitados a participar en este blog son responsables de sus ideas, de sus opiniones expresadas y de la presentación de los hechos plasmados en su artículo, los cuales no reflejan necesariamente la posición oficial de la SOCIEDAD DE ADMINISTRADORES DE EMPRESAS JAVERIANOS ni comprometen de modo alguno a la Organización.  

 

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1 Comments

  1. Gloria Stella Suàrez Tovar

    gracias, me moviò el cerebro

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