AHORRO FALAZ Y LA MANO INVISIBLE

Hace unos años participé en una jornada de capacitación organizada por una aseguradora del sector inmobiliario, cuyo tema era el manejo de las finanzas personales. La idea central que nos quedó, fue que para sortear sin mayor dificultad financiera una eventual pérdida de la fuente de ingreso –como por ejemplo el empleo-, era pertinente generar un ahorro que cubra los gastos fijos para un periodo equivalente al promedio de tiempo que tomaría volver a reestablecer dicha fuente. Si los costos fijos familiares son por ejemplo $ 4 millones/mes, y me toma 3 meses volver a conseguir empleo en caso que se termine mi contrato,  debería tener ahorrados $12 millones mínimo; simple. En su momento consideré que la fuerza lógica del concepto era muy superior a lo que en la práctica pudiera implementarse; es más, no se me pasó por la cabeza extrapolar el concepto a las finanzas corporativas.

Hoy ante la emergencia sanitaria/económica que atravesamos me sorprendió, que a menos de un (1) mes de iniciada, centenares de empresas clamaran por ayuda porque no podían cubrir el primero de sus costos fijos, la nómina. Me acordé de la citada enseñanza, con la sensación que tanto empresas como personas vivimos generalmente “al día” y son pocas las reservas para casos de contingencia. Dura experiencia, pero en vez de llorar sobre la leche derramada, tenemos un reto: cómo retomar la senda.

El gobierno nacional con algo del liderazgo que se requiere, ante una emergencia, ha expedido decretos encaminados a aliviar las maltrechas alcancías, como por ejemplo el llamado Programa de Apoyo al Empleo Formal (PAEF) vigente por los meses de mayo, junio y julio de 2020, donde otorga subsidios hasta por el 40% de un salario mínimo para el número de empleados en nómina formal; exoneración del IVA para los locales comerciales en junio y julio de 2020; subsidios y líneas de crédito especiales para el sector agropecuario. Estas y otras medidas, que más allá de  las buenas intenciones o de polémicas en su implementación, cuando operan llegan a un universo limitado y en la práctica parecerían más paños de agua tibia; el resultado es que tenemos pérdida de empleos, se han cerrado muchos locales comerciales, empresas acuden a modelos de insolvencia para tratar de salvarse, es decir, la materia del ahorro hay que habilitarla.

Un panorama con pocos ahorros, limitados subsidios del estado y la necesidad de seguir adelante, plantea retos que pueden encontrar solución en lo que Adam Smith llamó la “mano invisible” en su obra cumbre La Riqueza de las Naciones, una de cuyas aplicaciones prácticas es que, los individuos pueden decidir de manera más apropiada que los gobiernos.  Iniciativas particulares tomadas con criterio colaborativo, darán mejores soluciones para la recuperación.

Varias negociaciones pueden pactarse con un esquema que denomino Modelo Creciente Consensuado (MCC), que simplemente consiste en, que por ejemplo los precios inician en niveles bajos y se van ajustando hacia arriba en un horizonte de mediano plazo, hasta llegar a niveles similares a los que traíamos antes de la recesión.

  • En el sector inmobiliario, los arrendamientos comerciales deberían revaluar el modelo de canon fijo para todos los periodos, más allá de prácticas frecuentes como los periodos de gracia e incrementos anuales sólo del IPC, sin puntos adicionales. Toman forma modalidades de arriendos atados al nivel de ventas, donde la estacionalidad de las mismas hace equitativo el modelo para las dos partes.
  • Si se trata de contratos de suministro, negociar cantidades a mediano plazo, pactando entregas y facturación parciales, lo más parecido al “justo a tiempo” con precios estables, daría tranquilidad a todos.
  • Si soy un profesional independiente, cobrar por honorarios sumas fijas aterrizadas y pactar retribución adicional medible por resultados que se deben lograr con el tiempo: porcentaje sobre los ahorros o utilidades obtenidas, fruto de mi gestión.
  • Si soy un profesional de ventas, me pueden contratar con un modelo donde el fijo también se va ajustando en la medida que traigo y mantengo nuevos clientes/pedidos.

Hay que saber que la mano invisible, puede aparecer en otros escenarios de las actividades de la empresa, no sólo aplanando gastos, sino generando nuevos ingresos. En el libro La estrategia del océano azul se encuentran estrategias diversas que rompen los modelos corrientes. Una que me llamó la atención para generar nuevos modelos de negocio, que se pueden desarrollar con aliados/socios, es considerar lo que el cliente requiere o realiza antes y después de la compra que yo le ofrezco.

Si ofrezco servicios de reparación automotriz en una ciudad como Bogotá, podré evaluar ofrecer la recogida en grúa del vehículo y después de terminado el servicio, lavarlo y aplicar una rutina de desinfección para entregarlo impecable al propietario. Este paquete es muy diferente al inicialmente prestado y totalmente pertinente con los requerimientos del cliente.

El MCC y la mano invisible nos colocan en una perspectiva de mente abierta, espíritu colaborativo equitativo, flexibilidad, optimismo, donde todos somos socios y no sólo compradores/proveedores, se trata de realizar esfuerzos conjuntos, mientras los vientos nos ayudan a tomar velocidad. Se requerirán por supuesto, condiciones contractuales claras que den seguridad jurídica a las partes.

Por último, recuerdo uno de mis conceptos favoritos de Napoleón Hill, quien plantea que una pérdida tomada con buena actitud, tiene la semilla de un bien igual o mayor.

Definitivamente estamos aprendiendo sobre la marcha, que el ahorro es vital, que modelos rígidos no aplican, que la colaboración es la salida. Soltemos la mano invisible para que nos ayude a llenar la alcancía.

 

Luis Fernando Cortázar Ramírez
Administrador de Empresas Javeriano

Nota: Los columnistas invitados a participar en este blog son responsables de sus ideas, de sus opiniones expresadas y de la presentación de los hechos plasmados en su artículo, los cuales no reflejan necesariamente la posición oficial de la SOCIEDAD DE ADMINISTRADORES DE EMPRESAS JAVERIANOS ni comprometen de modo alguno a la Organización.

 

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